Dos motivos nos invitaban a conocer las opiniones de Rafael Courtoisie en torno a esto de la narrativa reciente del Plata: su amplia obra como escritor, y su no menos amplia participación como jurado en diversos concursos literarios.
Cuestionario: Rafael Courtoisie
Dentro de las obras de los autores uruguayos y argentinos que comienzan a publicar narrativa a partir de los noventa:
- ¿Cuáles te parecen más relevantes y cuales te gustaron más? ¿Por qué?
Gabriel Peveroni, Julio Inverso. Un narrador
argentino de gran destaque, de apellido Herrera. En Argentina hay muchos que me
interesan, la mayoría sigue de algún modo caminos abiertos por la polifacética
obra de César Aira....En Uruguay me interesan algunas de las propuestas que
siguieron los caminos abiertos por Levrero... hay que añadir, desde
otro punto de vista, en los últimos tiempos, a Ramiro Sanchiz,
formidable y sólido, a Pedro Peña, un re-creador original y contundente del
policial, a Umpi, menos "literario" o francamente
no-literario, con un rompimiento performático y una deriva hacia el
margen, una deriva anti - esteticista que interesa como signo de los
tiempos....Santullo y sus propuestas narrativo historietísticas, etc.
- ¿Cuáles son tus criterios para evaluar estas obras y autores?
El primer impulso tiene que ver con una
valoración de construcción literaria y de proyecto, el segundo, en otro orden,
con una mirada en términos de Estudios Culturales. Más que evaluar, es
mejor hablar de notar y señalar. La evaluación supone en cierto modo
una jerarquía estética única, y tal vez esa rigidez no se compadece con la
construcción cultural que a partir de elementos narrativos se dan ahora en nuestras
sociedades. Hay una enorme diversidad de propuestas y una escasez mayor aun de
pensamiento reflexivo sobre la producción narrativa. Se verifica, a su vez, un
desplazamiento del público lector hacia el testimonio y la crónica histórica o
de época...
- ¿Cuáles te parece que han sido los criterios de las editoriales para publicar durante este período?
Los grandes sellos se han guiado por criterios
comerciales. Los sellos "de culto", medianos o pequeños, por una
mezcla que va de la novelería, en ocasiones francamente tontuela,
hasta la apuesta por la innovación y la solidez estéticas. La paradoja es
que un criterio comercial, aplicado a la narrativa, no siempre da buenos frutos
comerciales. Las editoriales medianas son, en ese sentido, un gran laboratorio
de pruebas. También las ediciones independientes, y la difusión a través de
internet, han mostrado una gran capacidad a la hora de evidenciar hallazgos.
- ¿Te parece que hay elementos de novedad o ruptura en estas obras?
Los elementos de novedad están, también elementos de ruptura. Pero la tendencia a la estandarización hace que al circuito de librerías llegue con más frecuencia el producto narrativo "industrial", no el de riesgo. Las librerías son expendios de objetos-libros con carátulas más o menos atractivas. Hay que revolver para encontrar alguna joyita en el barro de la mediocridad. Por otra parte, ni la ruptura ni la novedad son por sí mismas valiosas: debe haber un proyecto coherente que las sustente, que las valide, que las proyecte. Es muy fácil "romper" con una supuesta tradición o un supuesto canon, lo verdaderamente difícil es presentar una obra valiosa que conlleve la modificación de ese canon y/o la transmutación de una eventual tradición. Otro elemento fundamental a mencionar: el rol de los medios masivos de comunicación a la hora de considerar un lector "ideal" o "real". La recepción ha cambiado. No hay crítica en los medios tradicionales de prensa. Se confunde espectacularización o presencia mediática con "arte". No siempre se trata de lo mismo. Este es el mejor y el peor de los tiempos para un narrador. El infierno y el paraíso están al alcance de la mano para quien los busque con astucia. El purgatorio es el espacio de la fofa mayoría.
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